El regreso del Cronista.

Han pasado casi dos años desde mi despedida en este blog, y en ese tiempo el mundo ha seguido rodando y he conocido a nuevas gentes y otras tierras virtuales. Ha habido otros proyectos similares a este, mas ninguno ha sido tan apasionante como este querido rincón llamado Memorias de Tyria. Dicen que el primer amor nunca se olvida, así que he de suponer que haya algo de eso por ahí.

La verdad es que he llegado a echar de menos a toda esta cuadrilla de personajes, perdidos en la inmensidad de un mundo grande y rico, y no me he podido quitar de la cabeza el darle continuidad a sus andanzas, aventuras y desventuras, tal y como reza el título. En cierto modo es como una melodía sin terminar o un dibujo a medias a los que les faltase algo y que lo ves y dices "tendría que ponerme a ello algún día".

Siempre he estado en contra de las modas, especialmente las de tipo comercial. "Ande yo caliente y ríase la gente". Esa es una de las razones por la que me gustan los enfoques minoritarios si aportan originalidad a aquello que realizan, los mmorpg en este caso. Proveniente de otros entornos, me adentré en las tierras de Tyria en Guild Wars, atraído por su diferente aproximación al mundo online de un modo fresco y, sobre todo, diferente tanto en su enfoque comercial como en la mecánica de juego. Después, la larga espera, el despoblamiento de los servidores y las incertidumbres acerca del desarrollo y continuidad de la segunda parte, así como la imposibilidad de proseguir con estos personajes en ese incierto futuro, me hicieron investigar en otros mundos virtuales y compartir buenas aventuras con otras personas y con antiguos conocidos.

A pesar de ello, nunca dejé olvidada la página y he ido actualizando enlaces y detalles como el mapa de Tyria y de vez en cuando, arrimaba mi barca a sus orillas e inspeccionaba el terreno, recordando lo que fue y lo que podría haber sido.

Pero ahora, el inminente estreno de Guild Wars 2, largamente anunciado, ha sido como la llamada del cuerno de Boromir, que llamaba a amigos y enemigos a unirse a la lucha. Independientemente de que prosiguiese o no en esta nueva etapa, tenía que regresar a Tyria y embriagarme de nuevo con todo su esplendor, sus paisajes y su elaborada historia. Era algo que no podía faltarme. Necesitaba volver a abrir estas páginas y dar vida a este proyecto tan querido.

Es por eso he vuelto a abrir este blog, condenado a la clausura en otros momentos. No se si me queda algún lector por ahí, pero si es así, estás de enhorabuena, porque El Cronista ha regresado, pero esta vez es para quedarse donde le corresponde, en su refugio en el asentamiento de Ascalon, sentado al sol del atardecer con una pluma y un papiro encima de la mesa, dispuesto a proseguir y acaso culminar los relatos que tan esforzadamente esbozó en sus largas travesías. Y si eres nuevo en las andanzas, aventuras y desventuras de esta página, te animo a que te unas a nosotros en nuevas singladuras. No te decepcionaremos.

Seamos bienvenidos pues, al maravilloso mundo de Memorias de Tyria.